La leyenda de Juan Machete

La leyenda de Juan MacheteJuan Machete es una leyenda de terror en los llanos que comparte tanto Colombia como Venezuela y que como veremos a continuación involucra elementos sobre naturales para atraer la riqueza y el poder, todo por un alto precio que no todos están dispuestos a pagar.

La historia dice que Juan Francisco Ortiz, era un prestigioso llanero dueño de grandes extensiones de terreno, pero un día el negocio comenzó a ir mal, razón por la cual Juan recurrió a la ayuda del diablo para buscar la manera de que su negocio prosperase. El diablo le pidió a Juan que si quería que sus negocios prosperasen debía cocerle los ojos a un sapo y a una gallina, para posteriormente enterrarlos vivos un viernes santo a las 12 de la noche en un lugar apartado. Días después, el hombre comenzó a ver resultados positivos ya que sus negocios comenzaron a prosperar.

A los pocos días, en sus terrenos apareció de la nada un imponente toro negro que tenía los cuatro cascos y los cachos blancos. En un principio el propietario de la hacienda hizo caso omiso a este animal, hasta que sus animales comenzaron a reaccionar de modo extraño. En este momento intentó sacarlo de sus terrenos pero ningún rejo aguantó el peso de este bobino. Días después, despertó a causa de un fuerte bramido que provenía de sus potreros, al salir y ver lo que ocurría se dio cuenta que el numero de vacas había aumentado considerablemente igual que su apreciada fortuna que lo mantuvo en el poder durante muchos años.

Pero así como su fortuna llegó de la nada, se fue desvaneciendo rápidamente y preocupado por las cuantiosas pérdidas recogió el poco dinero que tenía enterrándolo y huyó despavorido a la selva huyendo del diablo, el cual estaba esperando a que Juan Machete
cumpla su parte del trato y le entregue su alma.

Leyenda del Diañu burlón

Diañu burlón leyendas de terror

El Diañu burlón es una criatura que puede adoptar la figura de caballo, de vaca, de carnero o de cualquier otro animal, incluso de bebé humano. Se hace presente principalmente en la noche, cuando puede moverse libremente entre las penumbras, aprovechando para divertirse asustando al caminante que anda a deshora, desorientando al campesino que busca el ganado perdido, burlándose de los mozos que regresan tarde de la fiesta.

Entre sus travesuras más comunes están la del burro blanco que se ofrece como montura al caminante y que una vez montado crece y crece sin cesar, el caballo que después de una galopada infernal devuelve al jinete al mismo lugar de donde partió, le arroja de cabeza al río o le quema los pantalones; el cachorro remojado muerto de frío que una vez llevado a casa y secado al lado del fuego se burla de su benefactor; el perro negro que persigue al caminante; el sapo que corre más que el caballo y su jinete; el bebé que juega desnudo sobre la nieve. También es el causante de un sinfín de ruidos, luces misteriosas y otros fenómenos inquietantes que atemorizan al caminante nocturno. LEER HISTORIA COMPLETA AQUI

Los Gemelos Traviesos

historias de terror Gemelos

Pedrito y Juanito eran inseparables, hermanos gemelos con un lazo especial y estaban entre los pocos niños de su edad que quedaban en el pueblo. Eran conocidos por sus travesuras, y muchos ancianos ya estaban hartos de ellos.

Como en todos los pueblos, en el que residían los niños había un viejo huraño, uno de esos abuelos cascarrabias y con mal carácter al que pocos echan de menos cuando muere. Ese era el caso de don Vicente, que cuando falleció a los 75 años de edad no dejó más que una sensación de alivio entre sus vecinos. Los gemelos, no dudaron ni un segundo que tenían que ir a investigar. Nunca habían visto un muerto y su curiosidad fue tan grande que decidieron colarse en la casa de don Vicente. Prácticamente no fue nadie a presentarle sus respetos a don Vicente. Tal era el abandono del cadáver del anciano que incluso faltando pocas horas para su funeral ni siquiera le habían metido dentro de su ataúd y aún descansaba sobre una mesa en mitad del salón de su casa. Los chiquillos traviesos con una total falta de respeto lo manosearon, le intentaron abrir los ojos y la boca, le movieron los brazos como si fuera una marioneta y le imitaron mientras se reían de él, pero un ruido en la finca les alertó. Corrieron hacia la salida, pero ya era demasiado tarde y, sin saber dónde ocultarse, se metieron en un pequeño armario que estaba tirado en mitad del suelo del recibidor. LEER HISTORIA COMPLETA AQUI

Página 20 de 25« Primera101819202122Última »